"Padre celestial, te pedimos que derrames tu consuelo y tu paz sobre nosotros en este momento de dolor. Ayúdanos a aferrarnos a la esperanza que nos ofreces en Jesucristo. Amamos a [nombre del joven fallecido] y te damos gracias por su vida. Ayúdanos a vivir con propósito y significado, inspirados por su legado. Amén."

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación.” (2 Corintios 1:3)

La promesa de una paz que la mente humana no logra comprender ni explicar.