Fromm creía que el ser humano moderno sufre de una profunda alienación. Hemos perdido la capacidad de conectarnos con nosotros mismos, con la naturaleza y con los demás. Precisamente, "El lenguaje olvidado" es su intento de recuperar una herramienta perdida: la capacidad de entender el simbolismo natural. Para Fromm, soñar no es una rareza patológica, sino la actividad más productiva y significativa de nuestra mente cuando se libera de las restricciones de la lógica y la productividad capitalista.